El concepto de "jardín de huesos" nace de aquí. Para que una Nganga tenga poder, requiere elementos de la tierra: piedras, palos (de ahí el nombre "Palo"), tierras de diferentes lugares y, fundamentalmente, restos humanos. Estos huesos actúan como el puente físico que permite al espíritu manifestarse en nuestro plano. En la cosmovisión del palero, el hueso no es un resto inerte, sino una semilla de poder. El Sacrificio: La Sangre que Nutre la Tierra
Entrar en el es aceptar que somos parte de una cadena ancestral que no termina con la tumba. Es entender que, bajo la tierra, las raíces y los huesos hablan el mismo idioma: el de la voluntad indomable.
Si los huesos son la estructura, la sangre es el combustible. En el Palo Mayombe, el sacrificio animal ( menga ) es una práctica esencial. Se entiende como un intercambio de energía vital. La sangre "alimenta" al fundamento, despertando al espíritu y dándole la fuerza necesaria para cumplir las peticiones del iniciado.